Cuando era niña, Karla Carrillo veía los concursos de belleza por televisión y estaba lejos de imaginar que algún día ella competiría en Miss Universo.
Cuando era niña, Karla Carrillo veía los concursos de belleza por televisión y estaba lejos de imaginar que algún día ella competiría en Miss Universo. Sin embargo, hoy Karla es la guapa tapatía que representa a nuestro país en este certamen, cuya final se llevará a cabo el próximo domingo 23 de agosto, en las Bahamas.
Ella tiene todos los atributos físicos necesarios: mide 1.76 metros de estatura, su cuerpo es estilizado y armonioso, sus grandes ojos color entre verde y miel iluminan un bello rostro de muñeca.
Sin embargo, para la joven de 21 años, lo importante es lo que lleva en su interior: fortaleza espiritual y preparación, que consistió en clases de cultura general, perfeccionamiento de inglés, dicción y oratoria, entre otras asignaturas.
“La belleza física la tienen todas las participantes. Están las niñas más lindas de todos los países”, afirma Karla vía telefónica desde la isla antillana, quien nos contó que llevaba puesta una camiseta de la selección mexicana de futbol.
“Lo interior es lo más importante, la manera en cómo te desenvuelves y cómo te comportas frente a los demás. Es tu fortaleza lo que te hace destacar. Yo vengo a dar todo por mi país y para llevarme la corona, ese es mi objetivo”.
Antes de participar en Nuestra Belleza México, Karla estudiaba el segundo semestre de Diseño Integral en Guadalajara, carrera que retomará al término de sus compromisos con el concurso.
Está consciente que a tan corta edad tiene una gran responsabilidad: ser el rostro de México en un certamen de belleza que es seguido por millones de personas en el mundo. “Es el orgullo más grande que he podido experimentar. Representar a un país entero no es cualquier cosa. Darme cuenta del sitio donde estoy, de la gente a la que represento, ha sido fundamental en mi vida”.
No tiene poses ni máscaras, simplemente es ella misma, “por algo me eligieron a mí para representar al país, para qué tratar de ser otra persona. Creo que tengo las cualidades de una buena mexicana que quiere hacer bien las cosas. Sencillamente, trato de hacer un papel digno y destacado, sin tratar de ser nadie más ni dar otra imagen”.
Desde su llegada, la guapa tapatía de dulce voz y trato amable ha conocido a las representantes de 84 países distintos a autoridades y personajes de la isla en su calidad de embajadora.
“Siempre que me preguntan qué les puedo decir de mi país, les cuento tantas cosas hermosas que ya muchos quieren ir a conocerlo, a comer tortas ahogadas y pozole”, señala.
No es secreto que los jueces de Miss Universo no han sido muy benévolos con las representantes de nuestro país, pero Karla tiene confianza en que este año romperá la mala racha.
“Las mexicanas no hemos tenido la suerte de que los jueces nos elijan durante los últimos años, pero sí la fuerza para ganar, la preparación, el trabajo, las ganas, el compromiso”, señala.
Sin embargo, Karla está preparada para cualquier resultado. “Tengo la fortaleza para aceptar cualquier decisión de los jueces, pero, como me dijo mi abuelito Alfonso, ‘Nunca digas que no puedes, siempre mira hacia delante’. Me quedo con la experiencia. En un futuro, les contaré a mis hijos lo bien que me fue”.
De su estancia en las Bahamas se llevará buenos recuerdos e inolvidables experiencias. “Me ha ido de maravilla, ha superado por mucho mis expectativas. Es un lugar hermoso, la gente ha sido muy cariñosa y cálida, como nosotros, los mexicanos, siempre que llegamos a un lugar nos cantan para darnos la bienvenida; además, hay mucho compañerismo entre las participantes”.
Ha tenido la oportunidad de visitar hermosas islas, museos y ha realizado actividades recreativas durante las cuales se han llevado a cabo grabaciones que se transmitirán durante la final.
Precisamente, el martes pasado visitó Andros, la isla más grande y menos explorada en las Bahamas, cuyas aguas son muy conocidas por los aficionados al buceo. “Bucear ha sido la mejor experiencia que he tenido y todavía me falta ir a nadar con delfines.
“Fue algo increíble, jamás me imaginé que sería tan bello; siempre había tenido miedo de que se me fuera a zafar el tanque y cosas así. Estaba nerviosa, pero estar abajo es increíble”.
Afortunadamente, no ha tenido ningún tipo de complicación, ni siquiera con la comida, que casi siempre suele provocar malestares a nuestras representantes. “Estamos muy cuidadas y siempre nos acompaña un médico, para garantizar nuestra integridad física.
“Respecto a la comida, nos están ofreciendo cosas sanas y adecuadas para todas. Mariscos, sushi, pollo, ensaladas, de todo un poco. Yo he seguido con mi régimen alimenticio: pollo y verduras”.
El clima de las Bahamas es húmedo, lo que representa un reto para cualquier maquillaje y peinado. “Vine preparada”, advierte divertida Karla. “Me traje mis tratamientos para controlar el cabello y tenerlo en su sitio durante todo el día.
“También llevo conmigo a cualquier lugar mi maquillaje básico para retocarme; curiosamente, gracias al clima mi piel ha mejorado, la siento muy bien”.
Ha recibido mucho apoyo de su familia, la cual llegará a las Bahamas el próximo jueves 20. “Van a venir mi mamá, mi papá, mi hermana, mis tíos, mis tías y mis primas”.
¿Y tu novio?, preguntamos. “Sí, él también”, respondió entre risas.
Fuente/eluniversal.com.mx/